1974-2014 “40 AÑOS DE LA REVOLUCION DE LOS CLAVELES”

40 años de la Revolución de los Claveles
25.04.2014 | ( LA OPINION DE ZAMORA)
El 25 de abril de 1974, Portugal vivió una explosión de dignidad, que en estos momentos se está echando en falta. Corporaciones de todo signo y estrato social aguardan y están esperando a que ocurra algo que impulse al país y lo saque de su actual declive y sumisión ante los organismos internacionales que les están marcando su política económica y social.
El 25 de abril de 1974 fue un grito de libertad y de dignidad de todo un pueblo que estaba harto de vivir con miedo dentro de una dictadura que duraba ya 48 años. Todo el pueblo salió a la calle para reconquistar derechos y la libertad para vivir en otro Portugal diferente, que hoy día están perdiendo todo lo conquistado con la Revolución de los Claveles.
Los Capitanes de Abril, la Iglesia católica, las instituciones de solidaridad, sindicatos, aseguran que en el Portugal de hoy ya se pasa hambre. Por ello este año el 25 de abril que se conmemora todos los años, instan a recuperar los valores perdidos. No hay más que pasarse por el centro de Lisboa entre la plaza de Rocío y la del Comercio para ver cómo duermen los «nuevos mendigos», víctimas de la crisis, unos junto a otros para darse calor.
40 años después las aspiraciones que obligaron a los Capitanes del Movimiento de las Fuerzas Armadas a salir a la calle para conseguir una democracia, la descolonización y el desarrollo para Portugal, hoy lo que empuja a los portugueses a salir a la calle con protestas diarias y desde todos los sectores profesionales es el desempleo y causa del aumento de las grandes desigualdades y una pobreza creciente que ralla ya en la mendicidad.
«El pueblo portugués está sumiso, humillado, incluso un poco dormido, pero como hace 40 años, se sintió desprotegido y reaccionó. Si ahora se vence al miedo que se ha instalado otra vez por la pérdida del empleo, por el pánico a no tener cobertura sanitaria… por todo lo que se nos está quitando es el momento de alentar los valores del 25 de abril más que nunca y con mis 78 años estoy dispuesto a liderar como entonces un nuevo movimiento que sirva para cambiar el régimen y más que nunca a recuperar el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) que ideé, así como ejecuté el golpe contra la dictadura», viene a decir el ideólogo del 25 de abril de entonces el capitán Otelo Saraiva de Carvalho.
Quiero resaltar y recordar al capitán Fernando José Salgueiro Maia, quien capitaneó la columna de blindados que venía desde Santarém a 100 km de Lisboa, montó cerco a los ministerios, forzando al final de la tarde, la rendición de Marcelo Caetano en el Cuartel de Carmo, que entregó el Gobierno a Antonio de Spinola, Salgueiro Maia escoltó a Marcelo Caetano al avión que le transportaría para el exilio en Brasil. No podemos olvidar la frase para la historia que en la madrugada del 25 de abril de 1974 en la parada de la Escuela de Prácticas de Caballería de Santarém dice a sus soldados. «Señores míos, como todos saben, hay diversas modalidades de Estado. Los estados sociales, los corporativos y el estado al que hemos llegado. Así, en esta noche solemne, vamos a acabar con el estado al que hemos llegado. De forma que, quien quiera venir conmigo, vamos para Lisboa y acabemos con esto. Quien sea voluntario, que salga y forme. Quien no quiera salir, se queda aquí». Los 240 hombres, formaron de inmediato. Después recorrieron los 100 km hasta Lisboa, para acabar con la dictadura. El capitán Salgueiro Maia nunca aceptó ninguna prebenda y siguió en la carrera militar muriendo de cáncer en 1992 con el grado de Mayor.
Hay que reconocer a Otelo Saraiva de Carvalho como el ideólogo del Movimiento de las Fuerzas Armadas y del golpe. Él personalmente escogió «Grandola, vila morena» como contraseña del inicio definitivo de la insurrección del 25 de abril de 1974.
Tanto a Otelo como a Salgueiro los traté con frecuencia y les invitábamos con asiduidad a venir al Ateneo de Madrid como conferenciantes para participar en los debates y coloquios dentro del programa de la Agrupación de Debates parlamentarios que presidí durante varios años.
No cabe duda que fueron días de felicidad popular. El recién fallecido Gabriel García Márquez escribía por aquellos días que en Lisboa «toda la gente habla y nadie duerme. Hay reuniones hasta altas horas de la noche, con luces encendidas hasta la madrugada. Si alguna cosa va a conseguir esta revolución es aumentar la factura de la luz». La revolución sin duda consiguió mucho más que eso (derechos sociales, libertades, fortalecimiento de un sector público que garantizaba un mínimo salario, etc.).
Con todos mis deseos, espero que Portugal recupere el espíritu del 25 de abril de 1974.

Deja un comentario