?POR QUÉ INVITAMOS A OBIANG? Isabel Coixel

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El 4 de abril, ante un aforo de aproximadamente 30 personas, el presidente de Guinea Ecuatorial, acompañado por un séquito de 25 personas, pronunció una conferencia de 40 minutos bajo el título El español en África, en la sede del Instituto Cervantes, en Bruselas. El presidente resaltó su paso por la Umed de Malabo y la necesidad de que el español, utilizado por una mayoría de la población, siga fomentándose y ayude a tender más lazos entre los dos países: un cúmulo de banalidades pomposas y absurdas, que, desde luego, no le convirtieron en el orador del año del Cervantes. Al día siguiente, el presidente y su séquito, a los que se sumaron casi todos los ministros de su gabinete, tuvieron diversos encuentros con representantes de la Comunidad Económica Europea en el marco de la cumbre afroeuropea a la que asistieron la mayoría de presidentes africanos.
Ese mismo día, la subcomisión para los Derechos Humanos de la cámara europea presentaba un informe escalofriante sobre la salvaje vulneración de los derechos humanos que lleva realizando Teodoro Obiang desde el momento que ocupó el poder, en 1979. Los datos que aparecen en ese informe no son una sorpresa para nadie. No lo son para el ministro Wert, ni para los organizadores de la conferencia, ni para el Gobierno americano, que desde la época de Bush padre ha apoyado explícitamente a Obiang, que no por casualidad es el principal inversor en la Banca Riggs, una dudosa institución de Washington DC. Ni lo son para nadie que lea los periódicos y consulte webs donde los testimonios de hombres y mujeres torturados por el propio Obiang y sus secuaces pintan el retrato de una dictadura basada en el robo (cleptocracia), la corrupción y la desaparición sistemática de cualquier tipo de oposición que empezó ya con el golpe de Estado que dio Obiang, arrebatándole el poder a su tío.
Con los ingresos nacionales más altos de los países subsaharianos, la renta per cápita de Guinea Ecuatorial es comparable con la de Portugal o Corea del Sur. Aun así, el 70% de la población lucha por sobrevivir con menos de un dólar al día. Desde el descubrimiento de petróleo en este país en 1995, la extensa familia de Teodoro Obiang Nguema y sus socios cercanos se han vuelto obscenamente ricos, mientras el resto de la población permanece hundida aún más en la pobreza. El símbolo de este gobierno del horror es la cárcel de Black Beach, penal en el que cuando entra un preso, sus familiares ya preparan el ataúd y en el que se practican torturas sistemáticas a los presos políticos.
Con toda esta información, yo me pregunto quién invitó a Obiang a dar una conferencia, a qué intereses sirve esta invitación y si no hay otros intelectuales en todo el continente sin las manos manchados de sangre que puedan hablar sobre el español en África.

1974-2014 “40 AÑOS DE LA REVOLUCION DE LOS CLAVELES”

40 años de la Revolución de los Claveles
25.04.2014 | ( LA OPINION DE ZAMORA)
El 25 de abril de 1974, Portugal vivió una explosión de dignidad, que en estos momentos se está echando en falta. Corporaciones de todo signo y estrato social aguardan y están esperando a que ocurra algo que impulse al país y lo saque de su actual declive y sumisión ante los organismos internacionales que les están marcando su política económica y social.
El 25 de abril de 1974 fue un grito de libertad y de dignidad de todo un pueblo que estaba harto de vivir con miedo dentro de una dictadura que duraba ya 48 años. Todo el pueblo salió a la calle para reconquistar derechos y la libertad para vivir en otro Portugal diferente, que hoy día están perdiendo todo lo conquistado con la Revolución de los Claveles.
Los Capitanes de Abril, la Iglesia católica, las instituciones de solidaridad, sindicatos, aseguran que en el Portugal de hoy ya se pasa hambre. Por ello este año el 25 de abril que se conmemora todos los años, instan a recuperar los valores perdidos. No hay más que pasarse por el centro de Lisboa entre la plaza de Rocío y la del Comercio para ver cómo duermen los «nuevos mendigos», víctimas de la crisis, unos junto a otros para darse calor.
40 años después las aspiraciones que obligaron a los Capitanes del Movimiento de las Fuerzas Armadas a salir a la calle para conseguir una democracia, la descolonización y el desarrollo para Portugal, hoy lo que empuja a los portugueses a salir a la calle con protestas diarias y desde todos los sectores profesionales es el desempleo y causa del aumento de las grandes desigualdades y una pobreza creciente que ralla ya en la mendicidad.
«El pueblo portugués está sumiso, humillado, incluso un poco dormido, pero como hace 40 años, se sintió desprotegido y reaccionó. Si ahora se vence al miedo que se ha instalado otra vez por la pérdida del empleo, por el pánico a no tener cobertura sanitaria… por todo lo que se nos está quitando es el momento de alentar los valores del 25 de abril más que nunca y con mis 78 años estoy dispuesto a liderar como entonces un nuevo movimiento que sirva para cambiar el régimen y más que nunca a recuperar el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) que ideé, así como ejecuté el golpe contra la dictadura», viene a decir el ideólogo del 25 de abril de entonces el capitán Otelo Saraiva de Carvalho.
Quiero resaltar y recordar al capitán Fernando José Salgueiro Maia, quien capitaneó la columna de blindados que venía desde Santarém a 100 km de Lisboa, montó cerco a los ministerios, forzando al final de la tarde, la rendición de Marcelo Caetano en el Cuartel de Carmo, que entregó el Gobierno a Antonio de Spinola, Salgueiro Maia escoltó a Marcelo Caetano al avión que le transportaría para el exilio en Brasil. No podemos olvidar la frase para la historia que en la madrugada del 25 de abril de 1974 en la parada de la Escuela de Prácticas de Caballería de Santarém dice a sus soldados. «Señores míos, como todos saben, hay diversas modalidades de Estado. Los estados sociales, los corporativos y el estado al que hemos llegado. Así, en esta noche solemne, vamos a acabar con el estado al que hemos llegado. De forma que, quien quiera venir conmigo, vamos para Lisboa y acabemos con esto. Quien sea voluntario, que salga y forme. Quien no quiera salir, se queda aquí». Los 240 hombres, formaron de inmediato. Después recorrieron los 100 km hasta Lisboa, para acabar con la dictadura. El capitán Salgueiro Maia nunca aceptó ninguna prebenda y siguió en la carrera militar muriendo de cáncer en 1992 con el grado de Mayor.
Hay que reconocer a Otelo Saraiva de Carvalho como el ideólogo del Movimiento de las Fuerzas Armadas y del golpe. Él personalmente escogió «Grandola, vila morena» como contraseña del inicio definitivo de la insurrección del 25 de abril de 1974.
Tanto a Otelo como a Salgueiro los traté con frecuencia y les invitábamos con asiduidad a venir al Ateneo de Madrid como conferenciantes para participar en los debates y coloquios dentro del programa de la Agrupación de Debates parlamentarios que presidí durante varios años.
No cabe duda que fueron días de felicidad popular. El recién fallecido Gabriel García Márquez escribía por aquellos días que en Lisboa «toda la gente habla y nadie duerme. Hay reuniones hasta altas horas de la noche, con luces encendidas hasta la madrugada. Si alguna cosa va a conseguir esta revolución es aumentar la factura de la luz». La revolución sin duda consiguió mucho más que eso (derechos sociales, libertades, fortalecimiento de un sector público que garantizaba un mínimo salario, etc.).
Con todos mis deseos, espero que Portugal recupere el espíritu del 25 de abril de 1974.

2014 ” CUARENTA AÑOS DE LA REVOLUCION DE LOS CLAVELES”

En la madrugada del 25 de abril de 1974, un capitán de Caballería portugués de 29 años llamado Fernando José Salgueiro Maia, complicado en el golpe militar que iba a intentar esa misma jornada derribar una dictadura que duraba desde 1926, reunió en una sala de su cuartel de Santarem a sus 240 hombres y les propinó un discurso sencillo y memorable que ha pasado a la historia de las frases claras: “Señores míos, como todos saben, hay varias formas de Estado: el Estado social, el Estado corporativo, y el estado al que hemos llegado. Ahora, en esta noche solemne, vamos a acabar con el estado al que hemos llegado. Así que el que quiera venir conmigo, que sepa que nos vamos para Lisboa y terminamos con esto. Quien quiera venir, que salga fuera y forme. Y el que no, que se quede”.
Era la una y media de la madrugada. Nadie se quedó.
Todo había comenzado hacía casi una hora, tras la emisión en la cadena Radio Renascença de la canción-clave acordada por los implicados en el golpe, Grândola Vila Morena, que sirvió de detonante.
El pelotón comandado por el capitán Salgueiro Maia, compuesto por diez blindados, doce camiones, una ambulancia y un jeep, se pone en marcha a las tres y veinte de la mañana encargado de llevar a cabo la misión más difícil de todos los conjurados: penetrar sin incidentes hasta el corazón de Lisboa y tomar la Praça do Comércio, la hermosa (y estratégica) plaza abierta al mar, donde se sitúan el Gobierno Civil y varios ministerios.
Nada en el país ni el mundo hacía presagiar que esa madrugada aparentemente como los otras el país iba a vérselas con su futuro de la mano de un puñado de capitanes jóvenes, valientes y hartos de una guerra colonial sin victoria posible que el maltrecho imperio portugués mantenía a contracorriente por empecinamiento político del dictador António Salazar y de su sucesor en el poder desde 1971, Marcelo Caetano. Nadie sospechaba nada. Esa misma noche, por ejemplo, Mário Soares, por entonces líder en el exilio del Partido Socialista portugués, de visita en Bonn, cenaba con un alto cargo alemán que le recomendaba tener paciencia porque la dictadura portuguesa, según sus informes, iba para largo.
La columna de Maia pasa a las cinco por los peajes de la autopista de entrada a Lisboa sin que los operarios sospechen otra cosa que unas maniobras militares madrugadoras. Media hora después, ya en la ciudad, en el cruce entre Campo Grande y la Alameda da Universidade el cívico conductor del jeep de Maia, al frente de la columna, se detiene ante un semáforo rojo al lado de un autobús municipal procedente de las cocheras. Salgueiro Maia, algo estupefacto por la situación, mira el semáforo, luego al chófer, se convence a sí mismo y dice:
- Arranca, una revolución no se para por un semáforo rojo.
Casi al amanecer, alcanzan la Praça do Comércio con el objetivo cumplido: no han creado alarma ni se han producido combates ni derramamiento de sangre. Los soldados se despliegan. Hay un problema logístico: la plaza controlada por Maia es terreno de paso para millares de lisboetas que ese día van a trabajar. Una empleada de la limpieza del Ministerio de Salud habla con el capitán y le pide que le deje pasar porque ya llega tarde. Maia, tocado con su gorra de faena, responde: “Mire señora, hoy no se trabaja. Mañana, tal vez, pero hoy no”. A la empleada se le suman en la protesta varios obreros más que necesitan atravesar la plaza para coger el metro. Maia añade, entre enfadado y profético: “A ver, señores, hoy no van a ir a trabajar. Ni hoy, ni ningún otro 25 de Abril, porque a partir de hoy este día va a ser fiesta”.
Un periodista de Reuter le pregunta que por qué está ahí:
- Para derribar al Gobierno.
- ¿Puedo ir a la redacción, contarlo, y luego volver?
- Oiga, nosotros estamos haciendo esto para dar libertad a las personas. ¿Cree que le voy a privar a usted de la libertad de informar? Ande y vuelva cuando quiera.
No todas las visitas son así. Tras algunos encuentros con brigadas de la policía o de batallones fieles al Gobierno a los que Salgueiro Maia convence, sin disparar un tiro, para que se unan a la revuelta, a media mañana, al capitán le informan de que se aproxima a la plaza una columna con cinco blindados escoltada por miembros de la Policía Militar y soldados de infantería al mando del general de brigada Junquera dos Reis, fiel al Gobierno. Mientras, una fragata anclada en el estuario del Tajo apunta sus baterías hacia las fuerzas de Maia. Éste, con un pañuelo blanco bien visible en la mano y una granada oculta en el bolsillo, avanza hacia las tropas de Junquera dos Reis. Éste ni se digna a salir del carro de combate en un principio al darse cuenta de que quien tiene enfrente no pasa de capitán. Salgueiro Maia se planta en medio de la calle a unos 100 metros de los tanques del general de brigada, con la intención de dialogar, solo, jugándoselo todo a una carta, encarando una muerte cierta. En su novela Soldados de Salamina Javier Cercas define al héroe como aquel “que no se equivoca en el único momento en que importa no equivocarse”. Para Salgueiro Maia –y para la Revolución que se desarrolla en ese momento en todas las grandes ciudades de Portugal- ha llegado ese momento. El brigadier ordena a uno de los servidores de la ametralladora que abra fuego. El capitán lo oye pero no recula. El soldado observa a Maia y se niega a disparar. El brigadier ordena después a los fusileros que acaben con Maia. Éste, con el pañuelo en una mano y la granada en el bolsillo del pantalón, aguanta, firme, sin moverse, sin darse la vuelta, sin rendirse, sin retroceder. Los soldados de infantería también rechazan la orden del brigadier que, de pronto, se queda solo y de pura rabia pega varios disparos al aire mientras ve cómo o su columna se desintegra y se suma a las filas de los rebeldes.
En esto los lisboetas han comenzado a ganar la calle, olisqueando la libertad que se presiente. Maia, con la Praca do Comércio controlada, recibe al mediodía la orden proveniente del puesto de mando rebelde de cercar y rendir el cuartel general de la Guardia General Republicana (GNR), en el centro de Lisboa, donde se encuentra, protegido por 300 hombres armados y experimentados, el dictador Marcelo Caetano. Salgueiro Maia emprende la marcha seguido de su columna de carros de combate. Esta vez cumple escrupulosamente las señales de tráfico. Lisboa es un hervidero de gente que contempla maravillada el rodar estruendoso de los tanques en dirección de la madriguera del dictador. En Largo do Carmo, Maia desplega sus hombres entre el gentío y cerca el cuartel general de la GNR. Se dan episodios chuscos, muy portugueses, propios de esta revolución cercana, alérgica a la grandilocuencia, particular e incruenta: los soldados toman posiciones cuerpo a tierra mientras niños de seis años, a su lado, los observan con admiración, con la misma cara que pondrían viendo una película. Hay vecinas que prestan al capitán la terraza de su casa porque desde ahí, según cuentan, se ve el mejor el interior del cuartel; hay vecinos que le cuentan que Caetano puede utilizar una salida por la puerta de atrás que ellos conocen de toda la vida… Lisboa entera, en la calle, asiste asombrada, esperanzada y feliz al episodio histórico que va a cambiar su vida para siempre. Hay gente subida a los árboles, a los buzones, a los coches, la muchedumbre es tanta que los soldados, en vez de preocuparse en vigilar el cuartel que han de tomar por las armas se ocupan de acordonar la zona para no verse aún más desbordados. Comienzan a circular claveles rojos que unos dicen que provienen de un cargamento de flores que ha quedado bloqueado en el puerto y otros de una boda que se ha quedado sin celebrar por falta de notario…
El dictador ha comido salchichas con patatas fritas dentro del cuartel y oye cómo un capitán con un megáfono que acaba de convertirse para siempre en héroe le conmina a rendirse en diez minutos: “Diez minutos, señores, tienen diez minutos para salir con las manos en alto”.
Entonces, a las cinco de la tarde, con la multitud enardecida y el dictador Caetano cada vez más escondido y solo y convencido de que su vida acabará en Brasil, dos altos cargos del régimen agonizante llegan al Largo do Carmo con intenciones de negociar la rendición y la salida del dictador. Y preguntan al capitán Maia:
-¿Quién manda aquí?
El capitán de 29 años que se ha jugado la vida horas antes ante cinco carros blindados para salvar la Revolución, que mantiene el cuartel general de la GNR cercano rodeado de soldados rodeados a su vez de una muchedumbre pacífica y exultante, el tipo que no se ha equivocado en el momento en que no tenía que equivocarse, como un verdadero héroe de novela, el militar que se entrevistará poco después con Caetano personalmente para aclarar definitivamente la rendición y que morirá muchos años después, en 1992, de un cáncer, sin aceptar jamás ningún cargo político, ese hombre, Salgueiro Maia, se encogió de hombros ante estos dos gerifaltes y sin soltar el megáfono les respondió:
- Aquí mandamos todos

¿UCRANIA EL CONFLICTO TIENE MAL FIN?

Varios puestos de control de las milicias prorrusas en los accesos a la ciudad de Slaviansk, en el sureste de Ucrania, han sido tiroteados este jueves, según denunció Misroslav Rudenko, uno de los líderes de las “fuerzas de autodefensa” de Donbass, la cuenca hullera de Donetsk. Al menos cinco personas han muerto en los choques, según el Ministerio de Interior ucranio. El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha advertido que habrá “consecuencias” y que Kiev estaría cometiendo un crimen grave contra su pueblo, si se confirma que el Gobierno de Ucrania ha utilizado al Ejército contra su propio pueblo en el este del país.

El Ministerio de Defensa ruso, Sergei Shoigu, ha anunciado el comienzo de maniobas militares cerca de la frontera con Ucrania en respuesta a la escalada de tensiones en esta parte del país. “Nos vemos obligados a reaccionar ante este desarrollo de la situación. A partir de hoy, iniciamos maniobras de batallones tácticos (…) en las zonas fronterizas con Ucrania”, dijo el ministro ruso.

Según el canal de televisión ruso Rossía 24, efectivos militares ucranios avanzan lentamente hacia Slaviansk, protegidos por unidades blindadas. Slaviansk, con cerca de 120.000 habitantes, es el bastión de la sublevación prorrusa contra el Gobierno central de Kiev que estalló hace casi tres semanas en las regiones surorientales de Ucrania, de mayoría rusohablante.

Decenas de soldados ucranios leales a Kiev vestidos con uniformes dispares,instalaron defensas con sacos de arena en torno a al menos seis vehículos blindados ligeros BMD y colocaron una tienda de campaña cerca de una localidad llamada Malinivka, a unos 12 kilómetros al sur de Slaviansk, en la principal carretera hacia la capital regional, Donetsk, informa la agencia Reuters. Poco después, las tropas ucranias abandonaron sus puestos defensivos, que retomaron las fuerzas prorrusas.

La denominada República popular de Donetsk (RTD) declaró hoy una movilización general de todos los activistas ante “la operación de exterminio” iniciada por las autoridades provisionales de Kiev -que los federalistas y separatistas prorrusos no reconocen-, según manifestaron fuentes de la defensa de esta entidad.

También esta mañana, en Marioupol, en el sur de Ucrania, un grupo de personas vestidas de paisano entró en el Ayuntamiento de la localidad y acorraló a los que estaban dentro. Poco después, se fueron.

Putin reaccionó ante el movimiento de tropas en el este del país. “La operación punitiva tendrá desde luego consecuencias para la gente que ha tomado esa decisión, y también para las relaciones entre los dos Estados”, dijo Putin. El presidente ruso reconoció además que las sanciones internacionales están causando un daño, aunque no grave, a la economía del país.

El Gobierno ucranio anunció la víspera que reanudaba la “operación antiterrorista” contra las formaciones armadas ilegales en el sureste del país. La decisión fue adoptada por el presidente interino de Ucrania, Olexander Turchínov, después del hallazgo en Slaviansk del cadáver de Vladímir Ribak, diputado de la asamblea municipal de Górlovka, que pertenecía al partido Batkivschina (Patria), la mayor formación de la coalición que gobierna en Kiev.

“NOS HAN QUITADO TANO,QUE NOS QUITARON HASTA EL MIEDO” Libertad para Leopoldo Santiago


Desde el primer día estuve pidiendo la “LIBERTAD” de Leopoldo Santiago, es injusto su encierro, demuestra una vez más el desprestigio de la Justicia en Venezuela. No olvidemos las injusticias si eso sucede estamos obligados a sufrirlas nosotros.

Leopoldo Santiago, mi hijo de un año de edad, dio sus primeros pasos en la cárcel militar de Ramo Verde; el contexto hizo que el que comúnmente sería uno de los momentos más felices para un padre, fuera para mí, uno de los más duros; un momento para reflexionar, para cuestionarme y al final… confirmar lo acertado del camino que he tomado, el camino de la lucha por el futuro de mis hijos, de la niñez y juventud venezolana, de un pueblo asfixiado y humillado que merece libertad, que merece paz, que merece justicia y la oportunidad de progresar.
Cuando tomé la decisión de hacer frente a las falsas acusaciones en mi contra, sabía perfectamente lo que me esperaba; era consciente de que sería otra víctima de una justicia injusta, de un proceso infame, como lo han sido tantos presos políticos que ha cobrado este régimen; que tendría que dejar a mi familia, confiando en que su fortaleza y amor por nuestro país los mantendría en pie; sabía que pasaría en aislamiento y soledad, un tiempo sólo definido por el deseo de cambio del pueblo venezolano… Yo lo decidí así y no me arrepiento.
Tengo muy claro que mi presencia en Ramo Verde no es consecuencia de lo sucedido el 12-F, sino el resultado de una larga persecución por parte de la sinrazón, de un régimen intolerante, represivo y corrupto. Desde enero de 2013, el presidente Maduro me amenazó con meterme en prisión y fue muy reiterativo en ello durante todo el año. También es importante recordar que el Gobierno del presidente Chávez me inhabilitó para participar en las elecciones del 2008 para la Alcaldía Mayor, con un 70% de aprobación; y en 2012 la Corte Interamericana de Derechos Humanos sentenció a mi favor.
Mi estancia aquí y lo sucedido en la fiscalía no son más que el claro reflejo de que estábamos en lo correcto, de que era necesaria esa chispa que encendiera en los venezolanos ese deseo tan latente de lograr un cambio social y político. Que mi encarcelamiento esté contribuyendo en alguna medida al despertar de los venezolanos, vale la pena… Saber que más allá de estas rejas, cada día miles de venezolanos exigen en las calles un cambio pronto, pacífico y constitucional, vale la pena… Que por fin, el mundo comience a prestar atención a lo que sucede en Venezuela, que nuestros hermanos más allá de las fronteras se sumen a nuestro llamado… vale la pena. Que el día de mañana podamos ver a nuestros hijos con la frente en alto al haber luchado por ofrecerles libertad y progreso, vale la pena… Que juntos, los venezolanos, consigamos dejar atrás una historia de división, violencia y corrupción habrá valido la pena.
Tras más de 30 días de aislamiento, alejado de la población carcelaria, mi mente y mi espíritu se mantienen fuertes. Se me quedó grabada la frase de una pancarta que leí el 12-F [inicio de las protestas]: “Nos han quitado tanto, que nos quitaron hasta el miedo…”. A pesar de la incertidumbre que representa estar en manos de un verdugo que tiene preso a todo el pueblo venezolano, que ha expropiado el futuro de los jóvenes y pisado su presente, no tengo miedo… tengo la compañía de mi inocencia y la certeza de haber hecho lo correcto.
Desde esta celda, me lastima más que nunca lo que mi familia y todas las familias venezolanas están padeciendo; me lastiman todos los compatriotas —sin exclusión— que han perdido la vida; me lastima el secuestro de nuestra libertad…
Pero también, hoy más que nunca, reconozco la fortaleza de mi esposa, de mis padres y mis hermanas que han continuado con la lucha, que no desfallecen en esa tarea de seguir llamando al despertar y la unidad; reconozco y admiro la entereza de esos padres que piden que la muerte de sus hijos no sea en vano; agradezco las muestras de cariño y solidaridad que me han llegado hasta aquí y acompañan mis días; pero sobre todo, me enorgullezco de mis compañeros de lucha, del valiente pueblo venezolano que se compromete todos los días con la patria y no descansa en su afán de lograr el cambio.
Lo he dicho ya, salir de esta crisis que tiene sumida a Venezuela en la penumbra depende de todos; de que cada uno desde donde nos toca, demostremos que estamos dispuestos a luchar; a hacernos sentir y dejar saber cuántos somos los que deseamos un cambio; contagiando nuestra valentía y solidaridad a todos los que se encuentran descontentos con lo que están viviendo. Debemos demostrar que ya no estamos dispuestos a seguir bajo un modelo fracasado y corrupto; ni a creer en un falso intento por establecer la paz a punta de plomo.
La escasez, la inflación, la crisis hospitalaria, la inseguridad, la falta de libertad y respeto a los derechos humanos limitando la libertad de expresión, nos afectan a todos por igual… Nuestra lucha es la lucha de todos los venezolanos; una lucha para que los padres puedan ver a sus hijos dar sus primeros pasos en una Venezuela libre, segura y en paz.
Han pasado ya 15 años, no podemos esperar más, Venezuela necesita un cambio. Fuerza y fe.

NO SON CULPABLES DE QUE TENGAN QUE EMIGRAR

No podemos acostumbrarnos a estos espectáculos diarios, son personas humanas y necesitan vivir dignamente, dignidad que no tienen en sus Países por el nivel de corrupción de sus dirigentes…..
Tras el intento de entrada de más de 800 inmigrantes ocurrido el pasado viernes 28 de marzo, la valla de Melilla vuelve a ser foco de atención internacional. A las 09:00 horas, un grupo de unos 200 inmigrantes intentaban acceder a la ciudad autónoma por el límite norte del vallado, conocido como La Plancha o Barranco del Quemadero.
La mayoría de estos inmigrantes eran rechazados por las Fuerzas Auxiliares y la Gendarmería marroquí antes de que consiguieran su objetivo de pisar suelo español. Pero, un grupo formado por 28 subsaharianos, la mayoría de Costa de Marfil, según comentaban ellos mismos, permanecieron encaramados en lo alto de la valla interior, la que da al lado español, durante varias horas.
Dos de ellos, visiblemente malheridos, como ya hiciera otro inmigrante en el último salto, se subieron a lo más alto de una farola situada en suelo melillense muy cerca del perímetro fronterizo. Allí estuvieron durante casi ocho horas, hasta que la fatiga y las graves heridas que se habían hecho durante el salto, principalmente en los pies, pudieron más que la fuerza por conseguir su sueño.
El lugar por el que intentaban entrar a España estas personas dispone de concertinas de cuchillas y de las mallas anti – trepa anunciadas por el ministro del Interior, algo que no ha impedido a un nutrido grupo superar la primera valla y encaramarse a la segunda.
A pesar de que varios de los inmigrantes presentaban cortes y contusiones, en ningún momento se les prestó asistencia médica. Después de que varias organizaciones no gubernamentales (ONG) denunciaran el caso, en torno a las 11:00 horas llegaba al lugar una unidad de la Cruz Roja que, tras diez minutos de charla con los agentes allí destacados, se marchaba sin poder hacer su labor humanitaria.
Ya por la tarde, el 061 evacuaba al Hospital Comarcal de Melilla a uno de los inmigrantes que se desvaneció y no recobraba el sentido. Al parecer, sólo sufre una fuerte lipotimia y su estado de salud es estable. A partir de las 14:50 horas, poco a poco los inmigrantes fueron pidiendo escaleras y fueron descendiendo. Algunos presentaban evidentes síntomas de cansancio y deshidratación. A las 18:30 horas, todavía quedaban encaramados 10 inmigrantes que no querían descender para no ser expulsados a Marruecos.
Todos los inmigrantes, excepto el que permanece en observación médica, fueron expulsados de inmediato por las puertas del vallado y entregados a las fuerzas marroquíes. Incluso los heridos fueron arrastrados por los pasillos entre vallas y entregados a los agentes magrebíes. Dos de ellos tuvieron que ser trasladados en camilla por las asistencias sanitarias del Hospital Hassani de la provincia de Nador.
Durante las largas horas que han permanecido en lo alto del vallado de más de seis metros de altura, los inmigrantes han proferido gritos de ¡España, España!, ¡Libertad, libertad!, y también han reclamado numerosas veces en francés ¡Cruz Roja! y ¡Derechos Humanos!. Durante un momento, antes de que comenzar a bajar, los subsaharianos se han puesto todos a rezar y pedían porque Dios les ayudara en ese momento de sufrimiento y desesperación. El delegado del Gobierno en Melilla asegura que no se han producido devoluciones ilegales, ya que considera que los inmigrantes no cruzaron el cordón policial establecido por la Guardia Civil.
Abdelmalik El Barkani cree que la nueva estrategia de quedarse encaramados en lo alto del vallado es una medida de presión de los inmigrantes que sólo pretende entrar por la fuerza y violentar las fronteras de Europa. En este sentido, cree que los subsaharianos vienen alentados por las mafias, las cuales manejan la inmigración clandestina y van a aprovechar la debilidad en las fronteras para seguir intentando llegar a suelo europeo. Esto, unido a las nuevas medidas anti – intrusión, hace que en las próximas semanas puede que haya un repunte en la presión migratoria, sobre las fronteras de Ceuta y Melilla.

Esperanza Aguirre, como siempre despotica y abusiva

Lejos de enmendarse, Esperanza Aguirre prosigue su escalada de ataques contra los agentes de movilidad que la multaron ayer. Si ayer ponía el acento en que los agentes de movilidad son “unos viciosos de las multas” hoy, lejos de bajar el tono del escándalo a raíz de su infracción de tráfico, cuestiona su capacidad para ejercer su profesión si “sufre ataques de ansiedad por poner una multa”.

La presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, ha criticado este viernes que los agentes de movilidad que la multaron en al tarde de ayer por parar en un carril bus acudieran a comisaría junto a la prensa y a su sindicato, y ha cuestionado que “si una persona tiene un ataque de ansiedad por poner una multa a una señora, aunque sea famosa, esté capacitado para ser agente de movilidad”.

Por su parte, el secretario general del Sindicato Profesional de Agentes de Movilidad federado a CSIT-Unión Profesional, Jesús Méndez, ha justificado la crisis de ansiedad que sufrió el agente que multó a la presidenta del PP de Madrid en la “presión mediática”, más allá del propio suceso en sí. “Es más complicado y grave de lo que Aguirre quiere hacernos ver”, ha dicho Méndez.

“El problema está en que ciertos ciudadanos se ponen nerviosos cuando les multan, pero cuando un agente de movilidad está solicitando documentación y el conductor arranca, le da el alto, y sigue arrancando, se va, tira la moto (…) salen detrás de ella, y ella caso omiso hasta que llega a su domicilio… Creo que está siendo más de un susto”, ha apuntado.

En declaraciones a varias radios y televisiones, Aguirre ha reconocido una y otra vez que hizo mal y cometió una infracción al parar su coche en un carril bus para sacar dinero de un cajero.

De hecho, ha lamentado no haber pagado la multa en el momento -”no se me ocurrió”, ha dicho- para que los 200 euros se quedasen en 100 y porque por la tarde le robaron la cartera en la misma Gran Vía. La cartera, ha dicho, se la devolvió la Policía Municipal porque se la encontró un barrendero, aunque sin dinero. “Ayer tuve un día aciago”, ha dicho.

La ex presidenta madrileña ha insistido en que no se dio “a la fuga”, sino que se marchó después de “15 ó 20 minutos” en los que el agente de movilidad le estuvo pidiendo sucesivos documentos “interrumpiendo el carril bus”, en palabras de Aguirre.
‘Machistas’ y ‘prepotentes’

Le pareció “impropio” que uno de los agentes de movilidad le dijese que si no le gustaba el procedimiento hablase con la alcaldesa, Ana Botella.

Los agentes de movilidad fueron calificados por la política ‘popular’ de “viciosos de las multas” y de “bastante machistas”, además de acusarles de “mentir”, “prepotencia” y de haberla “inmovilizado”: “deberían llamarles agentes de (in)movilidad”.

Según su relato, la multa ya estaba puesta y el agente le pidió que se quedara para darle una copia por si quería recurrirla. Ella le respondió que no pensaba recurrir, sino pagarla, y se marchó a su casa. “No me interesaba y cualquiera sabe lo que iba a tardar en escribir la copia”, ha dicho Aguirre.

Ha negado también que arrollase ninguna motocicleta, y ha asegurado que estaba “fatal aparcada” y que sólo la rozó, hasta el punto de que la marca que el incidente ha dejado en su coche es “como el de una uña”. “Decir que he arrollado a alguien es el colmo”, ha insistido.
Por ser famosa

Además, ha asegurado que cuando los agentes fueron a su casa les dejó claro que su seguro se haría cargo de los desperfectos de la moto, y ha relatado que aunque estuvieron “sus jefes” no pudieron presentar el parte porque “siguen otros métodos”.

La ex presidenta madrileña ha dicho que sus abogados estudiarán la denuncia que se ha presentado contra ella por desacato a la autoridad, -no por lesiones, ha precisado- y ha atribuido la relevancia que se está dando al caso a que ella es una persona famosa.

En su opinión, este asunto “es ‘bocato di cardinale’” y demuestra que todo el mundo “es igual ante la ley pero no ante los medios de comunicación”.

¿Y Bolinaga?

Es más, no ve lógico que se esté hablando tanto de su caso “con la que está cayendo, con Bolinaga en prisión domiciliaria”, ha afirmado en alusión al terrorista Josu Uribetxeberria Bolinaga, interrogado el jueves por el juez Ismael Moreno tras interrogarle por el asesinato del guardia civil Antonio Ramos en 1986. “Yo quiero saber qué quiere decir eso de prisión domiciliaria”, ha remachado.

Además, Aguirre ha dicho que le pareció “impropio” que uno de los agentes de movilidad le dijese que si no le gustaba el procedimiento hablase con la alcaldesa, Ana Botella.

Preguntada si había hablado con ella, ha dicho que sí, pero sin dar más detalles. Según ha dicho, le parece “muy bien” que el Ayuntamiento defienda la profesionalidad de los agentes. Y ha recordado que no hay mayor defensora de la Policía que ella misma.

BIEN POR MARIANO RAJOY, NO HAY QUE ESTAR CON DICTADORES

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha decidido no acudir a la cena en Bruselas en la que estaba previsto que se sentara en la misma mesa que con Teodoro Obiang,el dictador que desde 1979 gobierna con mano de hierro su única excolonia en el África subsahariana. Fuentes de Moncloa han explicado que la cena era un acto “protocolario, no de trabajo”, y que el presidente español ha preferido retirarse a preparar las reuniones bilaterales que tiene previstas para este jueves con los jefes de Estado o de Gobierno de Mozambique, Tanzania, Malí y Madagascar. Rajoy saludó a Obiang en los márgenes de la cumbre

Tal como adelantó EL PAÍS, La Moncloa había rechazado la petición de celebrar una entrevista bilateral, pero había accedido que ambos se sentaran juntos en la cena oficial. A su llegada a la cumbre, el propio Rajoy lo confirmó: “Estaré con el señor Obiang. No hay previsto un encuentro bilateral, pero creo que coincidiré con él en la cena, por tanto hablaré como hablo con cualquiera, como es mi obligación”. La Moncloa quiso restar trascendencia al hecho de que ambos cenaran juntos alegando que habían sido los servicios de protocolo de la UE los que habían distribuido a los comensales en base a sus “coincidencias idiomáticas”. Rajoy y Obiang son los únicos mandatarios asistentes a la cumbre que hablan español, pero en la misma mesa estaba previsto que se sentara el presidente del Consejo Europeo, el belga Herman Van Rompuy.

Sin embargo, sorpresivamente, Rajoy abandonó la cumbre antes de comenzar la cena. Fuentes de Moncloa justificaron su espantada asegurando que no era una cena de trabajo sino puramente protocolaria, que el programa llevaba considerable retraso y que el presidente debía preparar las reuniones bilaterales de mañana. Eso sí, antes de marcharse Rajoy tuvo tiempo de saludar a Obiang y charlar con él.

Lo cierto es que a Rajoy no le gustó que Obiang atribuyera a la influencia del Rey la invitación para que pronunciara un discurso en la sede del Instituto Cervantes de Bruselas, el pasado martes. “No ha habido absolutamente nada por parte del Rey”, zanjó el asunto. En cualquier caso, el presidente regresó a su hotel a tiempo para ver el partido Real Madrid-Borussia Dortmund de la Champions League.