TOMARSE LOS DERECHOS HUMANOS EN SERIO

Nos parece interesante este Articulo de Fernando Rey y por eso lo ponemos para su lectura
Tomarse los derechos humanos en serio
España se enfrenta este año a importantes exámenes de Naciones Unidas. Puede que nos saquen los colores, desnudando más nuestra imagen internacional respecto al cumplimiento de pactos internacionales
Fernando Rey 20 FEB 2015 – 00:00 CET

Uno de los textos más influyentes sobre derechos humanos es el artículo de Ronald Dworkin titulado precisamente como este. En 1977 se enfrenta a la sospecha de los derechos individuales como “un viento de proa que encara la nave del Estado” (S. T. Agnew), es decir, como una suerte de rémora de los intereses de la mayoría o de factor de división social, concluyendo que los derechos son, precisamente, “la promesa que la mayoría hace a las minorías de que la dignidad y la igualdad de estas serán respetadas”. No pocos conservadores (escépticos) piensan que el discurso de los derechos no es más que el conjunto de privilegios que los más progresistas (idealistas ilusos) intentan conseguir para quienes no se lo merecen (aprovechados): revoltosos, delincuentes y excluidos del sistema que no aportan nada al bien común, salvo depredar los recursos escasos y perjudicar a los demás. Sucesos como el ataque terrorista en Francia refuerzan esta visión. El discurso de los derechos parece ser molesto, perturbador e injusto. Para algunos, el concepto de derechos humanos, como le ocurre al Sol, mirado de lejos, es luminoso, pero, si te fijas demasiado en él, puede llegar a producir daños.
Pues bien, ¿nos tomamos los derechos en serio en España? Hay aquí una paradoja. Gran parte del debate político gravita en torno a derechos concretos, bastantes afligidos además por el Gobierno: recortes en educación o sanidad, la cadena perpetua, las normas —poco finas— sobre seguridad pública, el proyecto de escuchas telefónicas —por cierto, hasta un alumno de primero de Derecho sabe que lo que se planeaba era groseramente inconstitucional, lo mismo que ocurre con las devoluciones ilegales en frontera—, etcétera. Pero, en realidad, no disponemos de una visión global y sistemática del problema, con lo cual los árboles no nos dejan ver el bosque. Quizá porque los responsables políticos no quieran contemplar el dibujo que resulta si unimos todos los puntos concretos.
España tiene un sistema sólido y creíble de derechos humanos, pero también muchas y crecientes zonas de penumbra. De entrada, es un problema que el Gobierno no quiere ver. No se habla de derechos humanos, que parece ser un tema para otros o para nuestro pasado. No está en el discurso político, no hay políticas nacionales o autonómicas con esa rúbrica, no existe el plan de educación que nos exige Naciones Unidas, no hay un órgano público de promoción (salvo la Oficina de Derechos Humanos del Ministerio de Exteriores, es decir, de nuevo, un tema para otros y para fuera). Tampoco ayuda el hecho de que en la comunidad jurídica mayoritaria se distinga entre “derechos humanos” y “derechos fundamentales”, precisamente para remitir los primeros a la filosofía política y al derecho internacional (otra vez a situaciones más allá de nuestras fronteras) y conectar los segundos con los derechos subjetivos que protege nuestra Constitución (y, además, con una interpretación fuertemente restrictiva: para muchos juristas, sólo serían derechos fundamentales los más protegidos constitucionalmente, no todos los reconocidos por ella).
El inexplicable parón del Gobierno a un II Plan Nacional es una oportunidad perdida
Hace un par de años, el Gobierno, a través del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, me encargó dirigir el proyecto técnico del II Plan Nacional de Derechos Humanos; fue una decisión que valoré porque sabían que soy, por decir algo, un socialdemócrata inofensivo y que no milito en partido alguno (salvo en el mío propio, de un solo afiliado, y de vez en cuando pienso en darme de baja). El trato que me dispensaron en el CEPC por tan noble como gratuita tarea fue exquisito, pero cuando el proceso entraba en sus fases más públicas y serias, el Gobierno frenó en seco y lo hizo como lo ha hecho en muchos otros asuntos referentes a derechos humanos en esta legislatura: sin explicación y sin clausurar formalmente nada. Lo sé porque también tuve que dimitir, por las mismas razones, de la presidencia del Consejo Estatal de Igualdad Étnico/Racial, un ente con cero euros de presupuesto y sin autonomía del Gobierno, que no cumple, por ello, los requisitos que nos exige la Unión Europea. Hoy, este consejo es un simple trampantojo institucional para evitar ser sancionados por la Comisión Europea (aunque dudo que se logre, ahí está el ejemplo de Finlandia).
Pues bien, el inexplicable e inexplicado parón del II Plan Nacional de Derechos Humanos es, sin duda, una oportunidad perdida (o, como mínimo, aplazada) para avanzar seriamente en materia de derechos humanos en nuestro país. ¿Qué es un plan nacional de derechos humanos? La Conferencia de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos de Viena (1993) recomendó a los Estados elaborar planes nacionales para mejorar la promoción y la protección de los derechos. En 2002 la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos publicó un manual de orientación sobre cómo elaborar estos documentos. Según este texto, un plan no puede ser un programa de Gobierno. Debe ser realista: hay que partir de que ningún país es perfecto en este campo, de que han de identificarse objetivos de mejora concretos y realistas en un periodo de tiempo determinado y ponerse a ello “priorizando de modo realista las acciones”, sabiendo que quedarán muchas cosas pendientes para el futuro, para el siguiente plan. El manual da mucha importancia a la participación, transparencia y comunicación en todas las fases, especialmente en la inicial. El proceso de elaboración es tan importante como el resultado. En este punto, el manual propone un equilibrio difícil entre dos principios en tensión: de un lado, exige la máxima implicación al Gobierno (que es quien asume, en definitiva, la responsabilidad de ejecutar el plan); de otro, exige la participación de una nómina larga de actores sociales y políticos.
España dispuso de un I Plan Nacional de Derechos Humanos en la segunda legislatura del Gobierno de Zapatero (2008-2012), que apenas tuvo repercusión pública y fue más un programa de Gobierno que un plan, pero que apuntaba en la buena dirección. Estoy entre los que creen que habría que elaborar un II Plan Nacional, pero esta vez de acuerdo con el manual de Naciones Unidas. Entre otras razones porque, como saben todos los expertos en esta materia, España no está del todo al corriente en el cumplimiento de sus deberes respecto del estándar internacional de protección de los derechos humanos. También en este campo, y no sólo en el económico, tenemos una deuda que debemos honrar como corresponde. También esto debería formar parte de la “marca España” y no sólo la defensa de los intereses empresariales.
La crisis económica sirve de excusa, pero no todo lo malo puede atribuirse a la escasez de fondos
Obviamente, la devastadora crisis económica ha percutido sobre los derechos humanos en nuestro país, sobre todo respecto de los derechos sociales. Pero no todo lo malo que ha sucedido en este campo puede atribuirse a la escasez de fondos. En ciertos aspectos, como por ejemplo respecto de los derechos civiles o de los escasos avances en materia de lucha contra las discriminaciones, hay, más bien, desinterés, falta de finura, cuando no, directamente, planteamientos ideológicos afines a visiones antiguas de orden público o de convivencia. En cualquier caso, escasamente simpáticos hacia los derechos y su, al menos teóricamente, posición preferente en el ordenamiento. En ciertas ocasiones, la crisis económica está sirviendo de excusa perfecta para dar cobertura a líneas ideológicas retrógradas en materia de derechos. La crisis les ha venido bien a algunos para hacer más caja y a otros para regresar a políticas autoritarias y clasistas.
El año 2015 es clave porque nuestro Estado se enfrenta a importantes exámenes de Naciones Unidas, sobre todo a dos, el cumplimiento del pacto sobre eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres (en julio) y el del pacto de Derechos Civiles y Políticos, dentro del denominado examen periódico universal. Es probable que los organismos internacionales nos vuelvan a sacar los colores, desnudando aún más nuestra imagen internacional. La oposición política, los ciudadanos y los medios deberían estar muy atentos. Al Gobierno le resultará muy difícil explicar por qué no tenemos un II Plan Nacional de Derechos Humanos. El artículo de Dworkin se cerraba con una seria advertencia: si un Gobierno no se toma los derechos en serio, “descuida el único rasgo que distingue el derecho de la brutalidad organizada”. Y podemos hablar de brutalidad, añado yo, tanto por un uso desproporcionado de la fuerza pública como por falta de inteligencia política.
Fernando Rey es catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Valladolid.

PARIS, GRAN CIUDAD ASIATICA

Creo que este informe de Pedro Quiñonero es interesante su lectura

París, gran ciudad asiática
juan pedro quiñonero / corresponsal en parís
Día 17/02/2015 – 09.53h
La capital francesa se ha convertido en una de las grandes metrópolis chinas y asiáticas de la diáspora, compitiendo con San Francisco y Londres, pero con un crecimiento mucho más rápido

juan pedro quiñonero
París se ha convertido en una de las grandes metrópolis chinas y asiáticas de la diáspora, compitiendo con San Francisco y Londres, pero con un crecimiento mucho más rápido.
El 2008, en Francia apenas vivían entre 80.000 y 90.000 chinos continentales. Según las últimas estadísticas oficiosas, en Francia viven ya entre 700.000 y 750.000 chinos. Si se sumasen la totalidad de los inmigrantes asiáticos (vietnamitas y camboyanos, entre otros), la inmigración chino / asiática comenzaría a competir en segundo o tercer puesto con la inmigración magrebí.
Esa inmigración masiva comenzó a crecer con los «boat people» de finales de los años 70: los vietnamitas huían del «paraíso comunista» y se tiraban al mar, huyendo de su patria en modestísimas barcas fabricadas artesanalmente. Aquella primer inmigración comenzó a instalarse en el distrito XIII, al sur de París.
Treinta años más tarde, el XIII se ha convertido en Chinatown-sur-Seine, el más famoso de los barrios chinos de París. Un hormiguero de tiendas, híper, comercios, bancos, clubs, lugares de ocio y recreo. Desde el XIII, la «conquista» china y asiática de París se ha extendido a otros barrios. Menilmontant, un barrio histórico, donde crecieron Edith Piaf y Maurice Chevalier, es hoy un nuevo barrio chino, donde incluso una visible prostitución china. Las chicas asiáticas visten todas de negro riguroso. Los viejos parisinos que habitaban aquel barrio, hasta la Segunda guerra mundial, fueron sustituidos inmigrantes magrebíes, lentamente «expulsados» por la diáspora china.
En la calle de Saint-Anne, un antiguo barrio prostibulario «especializado» en clubs homosexuales, se ha transformado un enclave de restauración china y japonesa. En los barrios tradicionalmente burgueses, al este de París, los inversores chinos (de Hong-Kong y la China continental) han comprado grandes hoteles de lujo asiático.
Restaurantes chinos, clubs chinos, tiendas de muebles chinos, discografía y cinematografía china, ocupan un puesto creciente en la vida pública parisina.
Fleur Pellerin, ministra de Cultura, nació en Seúl, Corea del Sur. Y se llamaba Kim Jong-suk, antes de ser adoptada y hacer carrera como funcionaria e influyente mujer política, muy próxima a François Hollande. Gao Xingjian, premio nobel de literatura (2000), nació y vivió en China hasta los 27 años. Su obra oscila entre las culturas china y francesa. François Cheng (Chéng Bàoyī mientras fue chino) es el primer académico francés nacido en China. Su obra en chino y francés lo ha convertido en uno de los grandes escritores de nuestro tiempo, maestro en el gran arte de la caligrafía china y el diálogo de las filosofías europeas y orientales.
En el antiguo Barrio Latino, los restaurantes chinos, asiáticos y japoneses son hoy tan numerosos como los italianos. Y mucho más numerosos que los españoles.
Inmigrantes pobres, en su inmensa mayoría, los chinos de Chinatown-sur-Seine celebran las fiestas del calendario chino asociando al poder político municipal a sus celebraciones religiosas y festivas. Grandes comerciantes y jugadores, temibles empresarios, los chinos de la diáspora han comenzado a convertirse en «tema» literario y cinematográfico. Las grandes series de tv locales suelen incluir uno o varios capítulos consagrados a los «misterios» de Chinatown-sur-Seine, una ciudad que continúa creciendo en viejos barrios parisinos tocados hoy con la gracia de la caligrafía fluorescente china, vendiendo de todo, de sopas asiáticas a noches lúbricas en clubs nocturnos prometiendo las mil y una noches chinas.

CORINNA SE MARCHO DE ESPAÑA CON 30 MILLONES MÁS DE LOS QUE VINO (TENER BUENAS AMISTADES)

Corinna se fue de España con 30 millones
Interviú explica cómo la ‘amiga entrañable’ del rey Juan Carlos amasó una fortuna en nuestro país

La verdadera relación que Corinna ha tenido siempre con España ha sido durante mucho tiempo un tema tabú.
Ahora, la ‘amiga entrañable’ del rey Juan Carlos vuelve a la palestra por la revista Interviú que publica que Corinna amasó una gran fortuna durante su estancia de diez años que vivió en España, aunque nadie conociera con exactitud cual era su trabajo.
Cuando conoció al Rey de España, Corinna Larsen era una mujer muy atractiva y joven, madre de dos hijos pero no tenía ningún tipo de patrimonio relevante. En 2013 abandonó España pero no se fue con las manos vacías y es que según datos del gobierno la amiga del Rey se fue con 30 millones de euros cobrados por unos servicios que no se conocen exactamente y ante las quejas persistentes de destacados empresarios españoles. Se fue con ese dinero pero con la prohibición de volver a España.
“Nadie va a reclamar ese dinero. Nada fue ilegal; en todo caso, poco ético. Era dinero de comisiones por el AVE de Arabia Saudí, por las renovables, del fondo hispano-saudí…” publica la revista Interviú, además añade que todos sus movimientos y trabajos en España los denominaba gestiones “delicadas”. No solo eso, según informaciones que poseía el gobierno, tan solo un año después de conocer al monarca fundó una empresa de consultoría internacional llamada Apollonia Associates en unos momentos en los que supuestamente no tenía patrimonio relevante.
¿Cómo recibía ese dinero?
Los servicios de inteligencia explicaron a la revista que se habrían abierto dos cuentas en Suiza a nombre de “Identidades Operativas” un nombre falso pero con documentación española totalmente legal. Por norma general este tipo de procedimientos se utiliza para agentes encubiertos.
El dinero era destinado a dos bancos desde donde era controlado por un bróker que era el encargado de hacerle llegar el dinero a la Princesa Corinna. Así el dinero no deja rastro y si un juez tratara de seguir las huellas, no encontraría nunca ningún pago a nombre de la princesa Corinna.

“EL OPONSITOR VENEZOLANO LEOPOLDO LOPEZ CORRE PELIGRO EN LA CARCEL”

VENEZUELA
En la prisión militar de Ramo Verde
El opositor Leopoldo López, agredido en su celda
• Un grupo de hombres armados y encapuchados rompió con un soplete su candado
• El director de la prisión, el coronel Homero Miranda, encabezaba al grupo
• López Gil dijo que a su hijo le prohibieron las visitas durante tres semanas
• Su mujer se declara “muy preocupada ya que la vida de Leopoldo está en riesgo”

La esposa del opositor Leopoldo López, Lilian Tintori, junto a un cartel de su esposo. AFP
DANIEL LOZANO
A. VASQUES Especial para ELMUNDO
Actualizado: 14/02/2015 02:48 horas
99
Leopoldo López, el preso político más emblemático del chavismo, sufrió ayer una requisa violenta en su celda de la prisión militar de Ramo Verde. Un grupo de hombres armados y encapuchados, encabezados por el director de la prisión, el coronel Homero Miranda, rompió con un soplete un candado con el que el dirigente de Voluntad Popular cierra su celda por dentro y destrozaron todo lo que había en el calabozo.
“El mismo coronel Miranda rompió fotos familiares que Leopoldo tenía pegadas en las paredes, le destrozaron los documentos y tiraron las cosas por el suelo”, afirmó su padre, Leopoldo López Gil. Luego hicieron lo mismo en el calabozo del ex alcalde de San Cristóbal Daniel Ceballos y llevaron a ambos dirigentes a los “tigritos”, que son celdas muy pequeñas, de castigo, totalmente aisladas del resto de los reclusos del penal.
López Gil dijo que a su hijo le prohibieron las visitas durante tres semanas sin explicar el motivo, ni siquiera permitieron que ayer su esposa, Lilian Tintori, entrara para comprobar cómo estaba.
La esposa del político opositor señaló que los militares “estuvieron seis horas en su celda revisando todos sus escritos. Estoy muy preocupada porque la vida de Leopoldo está en riesgo, no creo en la justicia venezolana, ni en el coronel Miranda”.
HRW responsabiliza a Venezuela de su integridad
La organización humanitaria Human Rights Watch (HRW) hizo responsable al Gobierno venezolano de “la vida y la integridad corporal” del dirigente opositor Leopoldo López tras el “violento ataque” que sufrió hoy en su celda.
José Miguel Vivanco, director para las Américas de HRW, una organización humanitaria con sede en Nueva York, precisó en un comunicado que el ataque fue perpetrado por “hombres encapuchados y fuertemente armados”.
Según Vivanco, los responsables de ese ataque buscaban “intimidar y castigar” al dirigente de la oposición venezolana. “El Gobierno de Nicolás Maduro es responsable por la vida y la integridad corporal de Leopoldo López”, afirmó el directivo de la organización.
La organización pidió a la comunidad internacional, y en especial a los países miembros del UNASUR, que “salvo contadas y recientes excepciones han mantenido un silencio cómplice”, para que “no traicionen sus obligaciones jurídicas internacionales” y pidan la “incondicional liberación de López y de otros presos en similares condiciones”.

RENDIR CUENTAS

Es un articulo muy interesante de Santos Juliá en el País 8-2-2015
Los simpatizantes de los nuevos partidos deben exigir responsabilidades a sus líderes
SANTOS JULIÁ
Tuvieron la gran ocasión de mostrar al público que ellos están hechos de otra madera, que aspiran al poder, sí, como cualquiera de los miembros de la casta a la que tanto desprecian, pero que, desde el poder, cuando a él lleguen, rendirán cuentas a la gente de todo lo que desde el poder realicen. Esta es la bandera que la nueva generación de políticos, procedente en buena medida de la docencia en universidades y centros públicos, tendría que haber levantado como signo de que se dispone a, y es capaz de arramblar con un sistema corrupto. Lamentablemente, a las primeras de cambio, han mostrado que para ellos y ellas el rendimiento de cuentas tiene el mismo valor que ha tenido durante los últimos años para los viejos políticos, es decir, ninguno.
Cierto, las irregularidades que se les imputan son de escala muy diferente a lo que han puesto en evidencia los grandes casos Bárcenas, Nóos, Pujol, Matas, EREs, Gürtell, Púnica y demás. De eso no hay duda, pero tampoco la hay de que la secuencia de sus respuestas ha sido idéntica a la de los diversos implicados en esos casos. Primero, se niegan en redondo a reconocer los hechos: eso es mentira; luego, cuando el escándalo estalla y no hay manera de negarlos, se refugian en la ignorancia, repitiendo como niños: yo no lo sabía, yo no lo sabía; a renglón seguido, y una vez sorbidos los mocos, recompuesto el gesto y reafirmada la dureza de la expresión, culpan al mensajero: nos persiguen, somos víctimas de una conspiración; más adelante, el secretario general echa toda la carne en el asador —ay, aquel aciago día de dos por el precio de uno— en defensa de sus amigos: es un ataque al partido, nos tienen miedo; en fin, escurren el bulto y, cuando es posible, esperan a que escampe antes de reconocer que cometieron la irregularidad de que se les acusa, pedir excusas a quienes confiaron en ellos, y jurar por lo que más quieren en el mundo no volver a las andadas.
Como son politólogos y han impartido cursos de política para gente decente, tendrían que saber que una de las tres o cuatro instituciones fundamentales de cualquier sistema democrático es el rendimiento de cuentas. Si un político/profesor cobra cientos de miles de euros por unos informes de su personal autoría y los declara a Hacienda como percibidos por una sociedad creada ad hoc tres años después de entregado el supuesto informe, está cometiendo una doble irregularidad, como político y como profesor. Y si una política, que ha sido concejal de un Ayuntamiento, firma la asignación de una partida presupuestaria de la que es beneficiaria una sociedad administrada por su hermano y que, para mayor abundamiento, ha estado o está domiciliada en casa de su padre, concejal firmante también de esa partida, comete una irregularidad que en Dinamarca —nuevo destino de la humanidad imaginado por Fukuyama— le habría costado toda su carrera política.
Escurren el bulto y, cuando es posible, esperan a que escampe antes de reconocer que cometieron la irregularidad de que se les acusa
En cualquier país democrático de lo que tópicamente llamamos nuestro entorno, irregularidades de ese tenor —por no hablar de la corruptela del contratado que realiza su trabajo a 600 kilómetros del lugar objeto de la investigación— habrían puesto punto final a la carrera política y a la legítima ansia de poder de sus autores. ¿Alguien piensa que en Dinamarca una concejal que estampe su firma en una subvención a una empresa de su hermano domiciliada en la casa de su padre aguanta un día más en la política? Si lo sabía, malo; si no lo sabía, peor. ¿Alguien cree que la factura de un informe sobre la implantación de la moneda única en varios países de América Latina se abona tres años después de su presunta realización en la cuenta de una sociedad bautizada con el evocador nombre de caja de resistencia, nombre patrimonio de la clase obrera organizada del siglo XIX? Caja de resistencia ¡qué poético! El audaz profesor/político que haya imaginado esa caja y su destino, volvería de inmediato a sus clases, a contar a sus alumnos su romántica experiencia, por el resto de sus días.
Pero estamos en España, donde todavía queda un largo trecho que recorrer en el camino que desde el familismo, el amiguismo y los artilugios para defraudar a Hacienda, lleva hasta Dinamarca. Por los amigos se da la vida y por la familia se mata, faltaría más, si hasta el Papa lo ha dicho, que daría un puñetazo a quien insulte a su madre. Sin llegar a tanto, bueno sería que los afiliados y simpatizantes de los nuevos partidos, en lugar de salir a la calle para protestar contra las supuestas conspiraciones de que serían objeto sus líderes, comenzaran por exigir responsabilidades ante la más mínima irregularidad detectada en sus filas, no vaya a ser que andando el tiempo repitan ellos también la conducta de tanta gente ante los viejos políticos corruptos, ovacionados y aclamados durante años cada vez que entraban y salían de los juzgados.
Santos Juliá es historiador.