Declaración de Michelle Bachet sobre las “Ideologías supremacistas extremas”

TODO MASÓN DEBERÍA SEGUIR ESTOS CONSEJOS DE LA ALTA COMISIONADA PARA LOS DERECHOS HUMANOS DE NACIONES UNIDAS MICHELLE BACHE

40° período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos
Declaración del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet
11 de marzo de 2019
Distinguido Presidente,
Excelencias,
Colegas y amigos:
El racismo está en contra de todo lo que defendemos. Tanto en su calidad de órgano de las Naciones Unidas como en su condición de entidad compuesta de Estados Miembros que se han comprometido a aplicar la Declaración Universal, este Consejo es partidario de eliminar el racismo, la intolerancia, la xenofobia y cualquier tipo de discriminación.
El ataque terrorista, islamófobo y criminal realizado hace pocas horas contra dos mezquitas en Nueva Zelandia es un terrible recordatorio de que el racismo puede ser mortífero. Ahora, al igual que haremos el próximo 21 de marzo, Día Internacional para la eliminación de la discriminación racial, renovamos la promesa que hemos formulado a los pueblos del mundo de que apoyamos a las víctimas en su dolor y en su exigencia de justicia, y de que lucharemos –cada día de cada año—contra todas las modalidades de racismo.
Señor Presidente:
El debate de hoy ha sido propiciado por la Resolución 73/262 de la Asamblea General, en la que se expresa la alarma que provoca el auge de movimientos basados en ideologías racistas y extremistas que difunden conceptos de superioridad racial y fomentan el racismo y la xenofobia.
En dicha Resolución se proclama que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, que todos tienen la capacidad potencial de contribuir de manera constructiva al desarrollo y el bienestar de sus sociedades y que “todas las doctrinas de superioridad racial son científicamente falsas, moralmente condenables, socialmente injustas y peligrosas, y deben rechazarse”.
¿Qué es exactamente el populismo nacionalista? En 2017, el finado Kofi Annan describió a los populistas como “individuos carismáticos o falsos profetas, que prometen soluciones simplistas para las injusticias a las que se enfrentan las personas, mediante políticas radicales que reniegan de las leyes y las instituciones porque las consideran irrelevantes o incómodas”.
El ataque populista contra las instituciones democráticas –comprendida la independencia de la justicia, de la prensa y de un amplio espacio cívico– se combina con la obsesión por definir quiénes forman parte del “pueblo auténtico” y demonizar a los “otros”, que de algún modo merecen menos derechos y menos oportunidades de expresarse. La piedra angular del populismo nacionalista es la demonización de migrantes y minorías; es un movimiento que se alimenta de la sensación de crisis, asedio y amenaza. Los dirigentes y partidos políticos que promueven el populismo nacionalista suelen hacer gala de racismo, islamofobia explícita, antisemitismo implícito y otras formas de odio y prejuicio. ¿Visto lo anterior, alguien puede sentirse sorprendido por el aumento de las agresiones racistas y xenófobas?
Tal como subraya la resolución de la Asamblea General, estas y otras ideas de supremacía racial, religiosa, étnica o nacional carecen de fundamento en la realidad. Por ejemplo, un estudio reciente realizado en 11.000 comunas de Alemania muestra que el apoyo de que gozan los partidos contrarios a la migración es “notablemente inferior” en las zonas que desde 2015 han acogido a refugiados, en comparación con las comunas que no albergan a ningún refugiado.
En los lugares donde los votantes han tenido amplio contacto con los migrantes, el voto populista tiende a ser inferior que en las zonas donde los migrantes y refugiados pueden llegar a ser objeto de temor.
El nacionalismo y el populismo no ofrecen soluciones reales a los complejos problemas a los que se enfrenta la sociedad.
Esos idearios suelen basarse en teorías conspiratorias, que las redes sociales reproducen y amplifican, mediante las cuales las falsedades no verificables se transforman en realidades. En algunos lugares donde aumenta el desempleo a medida que las personas son remplazadas por máquinas o trabajadores venidos de otros países, esos movimientos formulan promesas huecas sobre el orgullo nacional a gente que se siente impotente o privada de reconocimiento. Siembran así las semillas de la ira y el resentimiento, y cosechan odio y violencia.
Este nacionalismo es exactamente lo contrario del patriotismo. Es una ideología que agrava las divisiones, fomenta la violencia y aumenta la inseguridad social.
Señor Presidente:
Las ideas de superioridad y supremacía racial han causado guerras, opresión, explotación y horribles sufrimientos. Aunque la humanidad nunca ha logrado erradicarlas del todo, nos hemos esforzado por rechazarlas y confinarlas en los rincones más oscuros de la sociedad.
Esos esfuerzos del pasado nos muestran el camino para socavar y combatir el avance de esos idearios en la actualidad.
La Convención Internacional para la eliminación de todas las formas de discriminación racial alienta la elaboración y aplicación de leyes enérgicas que prevengan la difusión de ideas basadas en la superioridad o el odio racial, así como todo acto de violencia o incitación a la violencia, en particular por parte de autoridades o instituciones públicas, tanto de ámbito nacional como local.
En la Declaración y Programa de Acción de Durban (DDPA) se hace hincapié en la función esencial de los políticos y los partidos, y se alienta la adopción de medidas específicas orientadas a promover la igualdad, la solidaridad y la no discriminación.
La Recomendación General No. 35 del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial relativa a la lucha contra el discurso de odio racista, que se aprobó en 2013, define las modalidades específicas del discurso de odio y examina una gama de medidas aplicables, más allá de la simple penalización de esas expresiones.
El Plan de Acción de Rabat también sugiere importantes salvaguardas en lo tocante a las restricciones de la libertad de expresión y formula recomendaciones relativas a dichas expresiones, que deberían ser prohibidas por el código penal.
Junto con la Declaración de Beirut, el Plan de Acción de Rabat hace hincapié en que los dirigentes políticos y religiosos deben desempeñar una función esencial mediante declaraciones firmes y rápidas contra la intolerancia, los estereotipos discriminatorios y los casos de discurso de odio.
Estos y otros marcos regionales e internacionales también sugieren una función mucho mayor para las campañas de educación en materia de derechos humanos y las iniciativas de sensibilización basadas en la verdad y el respeto a la diversidad.
Debemos condenar explícitamente todos los mensajes –en particular los mensajes y discursos políticos—que difunden ideas basadas en la superioridad o el odio racial, o que incitan al racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia conexa. Tal como recomendó en 2012 el Grupo de Trabajo Intergubernamental sobre la aplicación efectiva de la Declaración y el Programa de Acción de Durban, los planes educativos deberían abordar los estereotipos negativos que siguen derivándose del colonialismo y otras formas de injusticia histórica.
La función que desempeñan los medios digitales y las redes sociales al atizar el discurso de odio hace que tanto los gobiernos como las empresas se vean obligados a tomar medidas cuidadosas y fundamentadas para proteger los derechos básicos en Internet. Los derechos humanos, universalmente aceptados, ofrecen una orientación esencial sobre problemas que trascienden las fronteras y las culturas, en particular para situaciones en las que los enfoques demasiado generales podrían socavar la libertad de expresión, mientras que la inacción pondría en peligro otros derechos.
Señor Presidente:
Usted puede cuidar a su país y también cuidar al mundo.
Usted puede ocuparse de su comunidad y su familia, y también respetar la diversidad de los demás.
La promoción de los derechos propios a expensas de los derechos ajenos es el camino que conduce la destrucción de toda la sociedad.
Nuestra Oficina mantendrá la postura más firme posible contra todo tipo de racismo, discriminación e intolerancia y pido a este órgano y a todos los Estados Miembros que hagan otro tanto.
Muchas gracias, señor Presidente.