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Es lo que pagan a los ex por asistir a lo que no creen (bajo contrato)

Es un honor para mi compartir este momento hoy con la comunidad iraní fuera de Irán para compartir vuestras aspiraciones, vuestros sueños y vuestros objetivos: el pueblo persa no merece menos.

El futuro de la democracia en Irán está en las manos del pueblo iraní, y esto signifíca por supuesto que está en vuestras manos. Vuestra fuerza y empeño son fundamentales para la esperanza.

Quiero expresar mi preocupación más pronfunda por la falta de seguridad que existe en el campo Libertad, y apoyar la reivindicación de los residentes de volver al campo Ashraf. No pueden haber excusas. Ni la tradición, ni la profesión de una fé religiosa, ni la seguridad interior, ni los errores de otras naciones pueden avalar la discriminación de los seres humanos y la limitación de las libertades. La democracia no tiene por qué ser un invento occidental. Es una exigencia de la condición humana. Hay culturas distintas, religiones diversas, filosofías distintas pero siempre hay que promover una conciencia sin dominación ni exclusiones. La democracia plena no suele ser un camino fácil, y a veces es largo y duro. La democracia es una forma política relativamente jóven, pocas naciones disfrutan de ella desde hace un siglo, e incluso en europa occidental este buen sistema de gobierno existe en algunos países solo desde hace unas decadas.

Pero tenemos razones para pensar que los ideales democráticos ya están prevaleciendo. Hace menos de medio siglo, los países democráticos eran minoría, hoy son mayoría. Hemos vivido la llegada de las libertades a Europa del este, la consolidación de las democrácias en latinoamerica y recientemente hemos asistido a una ola de transformaciones políticas y de democratizaciones en el mundo musulmán. Países como Libia, Egipto, Túnez y otros buscan su propio destino, y su destino no puede ser otro que consolidar sus incipientes democracias.

Tenemos que insistir que la democracia incluye todas las ideas, todas las religiones y todas las identitades para vivir juntos como iguales. Si una religión o una ideología o una nacionalidad impone sus propras reglas, acabará excluyendo a la democracia y haciendo que los derechos humanos sean impracticables.

Hay un ejemplo muy significativo: la dominación y discriminación en contra de las mujeres. Es la peor expresión del absolutismo y aún hoy, millones de mujeres padecen una dominación intolerable. Nada jsutifica el sometimiento de las muejeres: ningún dios, ninguna fé, ninguna bandera, ¡Nada! Nada justifica el sometimiento de las mujeres.

Por ello, en defensa de los derechos humanos y para el progreso de las democracias en oriente y occidente, en el norte y en el sur, tenemos que trabajar por las mujeres, o para ser más exactos: con las mujeres.
No puede haber primavera hasta que todas las mujeres tengan su parte en la historia. Por ello, el papel tan importante que las mujeres desempeñan en la oposición iraní es una señal de la fuerza de su movimiento y es muy alentador. ¡Felicidades … por llevar este movimiento!
Los derechos humanos y la democracia crean sociedades más aptas para la paz, y la paz es la tarea. El siglo XXI debe aprender de las lecciones del siglo XX, trabajar por la paz signifíca reducir el espacio del fanatismo. Oriente necesita paz y no proyectos nucleares. Necesitamos alianzas solidas para que en países como Síria se ponga fin a la crueldad y al terror.

Señoras y señores, amigos y amigas, hay algunas certezas indudables: la fé en la libertad, la dignidad de los seres humanos, los derechos fundamentales, nuestra igualdad básica. Estas certezas son de todas las culturas, de todas las religiones, de todas las identidades y trabajar por ellas es la mejor opción que tenemos. Porque la historia tiene todavía hacia nosotros una gran deuda: el triunfo de la libertad para la gran mayoria de los hombres y mujeres de la tierra. Y existe un lugar donde la deuda histórica de la libertad y de la democracia está pendiente: la antigua tierra de Persia.

Muchas gracias, mucha suerte, por la libertad y por la democracia. Hasta la proxima. ¡Gracias!»

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