LA CONSTITUCION NO ADMITE INTERPRETACIONES,” SI SE QUIERE INTERPRETAR HAY QUE CAMBIARLA”

Fue una presentación de libro más de un extranjero que un miembro de la Nacional Española. Como muy bien digo en el título mio por ahora no hay interpretaciones sobre la Constitución y se está poniendo la paciencia de muchas personas, Instituciones y Comunidades a flor de piel. Copio el resumen de la misma de la Vanguardia.

El director de La Vanguardia, Màrius Carol, propuso anoche en Madrid -y ante un auditorio que representaba generosamente al actual Gobierno español y a las fuerzas mayoritarias españolas y catalanas- un recetario para lo que llamó “la cuestión catalana, que algunos llaman el proceso”. En una frase: “De poco sirve el catálogo de miedo, si no hay propuestas desde el afecto”. El encuentro, auspiciado por la Fundación RBA y celebrado en el salón Real del Casino de Madrid, tenía como propósito la presentación de España en el diván (RBA), ensayo de Enric Juliana que reúne, revisados y ampliados, los tres volúmenes con los que el director adjunto de La Vanguardia ha dado cuenta de la última década de la política española: La España de los pingüinos, La deriva de España y Modesta España. Moderados por la periodista Montserrat Domínguez, excolaboradora de este diario y actual directora de la edición española de la web The Huffington Post, Carol y Juliana debatieron sobre lo inmediato, y el director de La Vanguardia explicó su apuesta por el dialogo, aun cuando el reloj corre en contra: “A veces, hay que estar ante el abismo para percibir el valor de las cosas y no saltar”, pues, añadió, “si hay ruptura, ni Catalunya ni España pagaríamos nuestra deuda, y eso desestabilizaría a toda la Unión Europea”.

Juliana recogió el guante y subrayó que la solución, “o la consecución de un nuevo equilibrio, puede venir de Europa”, y aludió a unas palabras del presidente Mariano Rajoy, repetidas en diciembre pasado y esta semana, en que, enigmático, señalaba que “la reforma de la Constitución quizá la resuelva Europa”.

En su posición de catalán con una década de madrileñidad, Juliana pidió al auditorio -una expresión del poder, la cultura y el periodismo residentes en Madrid- sosiego al interpretar el escenario catalán, y propuso abandonar “la tendencia muy hispana a la dramatización”. Para ilustrar su apuesta por acciones inteligentes, el autor de España en el diván subrayó que “nada de lo que está ocurriendo en Catalunya es ajeno al resto de España y del sur de Europa”. El malestar y el desapego a la político son los mismos, dijo, y son “las condensaciones de esos humores, los lenguajes y la decantación los que son distintos”. En España, explicó, a diferencia de lo que ocurre en nuestro entorno, “no hay fuerza extramuros del sistema -como el Movimiento Cinco Estrellas en Italia, o el Frente Nacional en Francia, citó- que den la impresión de ser el gran articulador de los malestares. España es un país de juntas, por orografía e historia, y cada región articula las situaciones a su manera. Quizá esta singularidad pueda acabar funcionando como mecanismo de seguridad. Y lo que ocurre en Catalunya tiene una expresión específica, porque Catalunya es una expresión específica: es una nación”. En cuanto a la cuenta atrás que fija la fecha de la consulta, Juliana opinó que no habrá apocalipsis, y Màrius Carol, que se resistió a hacer vaticinios, sí apuntó como clave una confidencia que le hizo el president catalán, Artur Mas: “No nos podemos permitir saltarnos la legalidad, ni hacer el ridículo”. “Porque están mirándonos”, añadió el propio Carol.

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