PERDONA HIJO

articulo de Celedonio

Perdona, hijo, por no haber conseguido que puedas trabajar en la tierra donde nacieron tus abuelos. Ese es nuestro gran fracaso, el de nuestra generación, los “baby boomers” nacidos en lo que hoy llaman la España vaciada, que hemos ayudado sin querer a quienes con sus decisiones han desnudado medio país, robando su futuro; no hemos logrado que vosotros, lo que más queremos, podáis echar raíces junto a nosotros, junto al recuerdo de los que ya se fueron. Nuestra cobardía –y nuestra falta de compromiso con el pasado- ya está teniendo su castigo: que nuestros nietos nazcan en lugares lejanos, que hayamos sido cómplices de esta diáspora que nos está azotando tanto o más que la pandemia.

Perdona, hijo, porque te tengas que ir a trabajar a otro país, donde se habla otra lengua, donde se respira otro clima y donde lo que está por venir se mide sin mirar al cielo. Aquí llevamos décadas robándole espacio al mañana. Ya apenas queda hueco donde colocar la ilusión. Ya ves, mira a un lado y otro, ¿dónde están tus amigos y amigas del colegio? Se han ido casi todos. Y los que no lo han hecho, no hacen más que mirar la gatera de salida. Los estamos empujando. Vivimos en una tierra donde lo que más crece son los recuerdos y solo con ellos no se conquista el futuro.

Thank you for watching

Perdona, hijo, por no haber logrado que Zamora haya cambiado su vestido negro, raído, por el de color esperanza, el más abullonado, en el que podrían haber cabido todos sus vástagos. La culpa es nuestra, de los padres, por no haber sabido levantar la vista de los terrones, por haber dado el bastón de mando a quienes solo querían sobrevivir con un sueldo partidista, sectario.

Perdona, hijo, por permitir que casi la mitad de las materias primas que se producen en la provincia se transformen fuera, dejando los beneficios en bolsillos extraños; por haber dejado que unos taponaran el tren del mañana y otros no lo reabrieran a pesar de prometerlo; por no haber sido valientes y no haber exigido en los despachos y en el calle que los mil planes de futuro proyectados para esta tierra se llevaran a cabo; por habernos dejado engañar por “vendeburras” a sueldo; por permitir que otros exploten nuestra energía; por …

Perdona, hijo. Que te vaya bien allá donde estés.

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