?POR QUÉ INVITAMOS A OBIANG? Isabel Coixel

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El 4 de abril, ante un aforo de aproximadamente 30 personas, el presidente de Guinea Ecuatorial, acompañado por un séquito de 25 personas, pronunció una conferencia de 40 minutos bajo el título El español en África, en la sede del Instituto Cervantes, en Bruselas. El presidente resaltó su paso por la Umed de Malabo y la necesidad de que el español, utilizado por una mayoría de la población, siga fomentándose y ayude a tender más lazos entre los dos países: un cúmulo de banalidades pomposas y absurdas, que, desde luego, no le convirtieron en el orador del año del Cervantes. Al día siguiente, el presidente y su séquito, a los que se sumaron casi todos los ministros de su gabinete, tuvieron diversos encuentros con representantes de la Comunidad Económica Europea en el marco de la cumbre afroeuropea a la que asistieron la mayoría de presidentes africanos.
Ese mismo día, la subcomisión para los Derechos Humanos de la cámara europea presentaba un informe escalofriante sobre la salvaje vulneración de los derechos humanos que lleva realizando Teodoro Obiang desde el momento que ocupó el poder, en 1979. Los datos que aparecen en ese informe no son una sorpresa para nadie. No lo son para el ministro Wert, ni para los organizadores de la conferencia, ni para el Gobierno americano, que desde la época de Bush padre ha apoyado explícitamente a Obiang, que no por casualidad es el principal inversor en la Banca Riggs, una dudosa institución de Washington DC. Ni lo son para nadie que lea los periódicos y consulte webs donde los testimonios de hombres y mujeres torturados por el propio Obiang y sus secuaces pintan el retrato de una dictadura basada en el robo (cleptocracia), la corrupción y la desaparición sistemática de cualquier tipo de oposición que empezó ya con el golpe de Estado que dio Obiang, arrebatándole el poder a su tío.
Con los ingresos nacionales más altos de los países subsaharianos, la renta per cápita de Guinea Ecuatorial es comparable con la de Portugal o Corea del Sur. Aun así, el 70% de la población lucha por sobrevivir con menos de un dólar al día. Desde el descubrimiento de petróleo en este país en 1995, la extensa familia de Teodoro Obiang Nguema y sus socios cercanos se han vuelto obscenamente ricos, mientras el resto de la población permanece hundida aún más en la pobreza. El símbolo de este gobierno del horror es la cárcel de Black Beach, penal en el que cuando entra un preso, sus familiares ya preparan el ataúd y en el que se practican torturas sistemáticas a los presos políticos.
Con toda esta información, yo me pregunto quién invitó a Obiang a dar una conferencia, a qué intereses sirve esta invitación y si no hay otros intelectuales en todo el continente sin las manos manchados de sangre que puedan hablar sobre el español en África.

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