UN CIERTO DESCONCIERTO “sobre las elecciones 25M”

Ponemos este articulo de Juan Jesús Rodero (Periodista de la Opinión de Zamora porque lo consideramos adecuado)

JUAN JESÚS RODERO Pese a la conmoción imperante causada por la abdicación del rey, se sigue hablando todavía de las recientes elecciones europeas. A corto plazo, inmediato, el sucesor de la Corona, don Felipe, supone un claro mensaje de confianza, renovación y optimismo de cara al futuro. A más largo plazo, y en cuanto a la vida política se refiere, se sigue detectando un cierto desconcierto en el país, por supuesto que en los partidos pero también entre la ciudadanía, por los resultados habidos, que no por la abstención que incluso fue menor de la que cabía esperar dadas las circunstancias.

Y es que las elecciones del año que viene, locales y generales, tan importantes, estarán marcadas por la incertidumbre, muy al contrario de lo que ocurriera en la cita de 2011 cuando la ineptitud de Zapatero ante la crisis otorgaba todos los triunfos a un PP que era la única posibilidad de esperanza en tiempos tan difíciles. Y que otorgó a Rajoy una mayoría absoluta que batía récords en la historia de la democracia española, pero que solo sirvió, a la postre, para proseguir y aun ampliar el cúmulo de fracasos y decepciones anteriores, con un Gobierno que ha hecho caso omiso en todo momento de sus promesas electorales, cargando todo el amargo peso de la situación sobre las clases sociales más desfavorecidas y debilitando a una clase media de la que siempre se ha nutrido el partido de la derecha.

Porque lo que ocurre, lo que va a ocurrir el año próximo, es que mucha gente no sabe a quién votar, sencillamente. El voto de castigo al PP se impone, pues como ya se ha demostrado en las europeas, con una pérdida de 2,5 millones de votos, no se van a olvidar ni a perdonar fácilmente las promesas incumplidas y los sacrificios forzados, y ello mientras la casta política no renunciaba a ninguno de sus infinitos privilegios. En cuanto al PSOE, otro tanto de lo mismo, pero más, dada su descomposición interna en tribus y porque tampoco se olvida ni perdona lo que pasó con Zapatero, cegado por su radicalismo y talante izquierdista. Quedan, entonces, como ha ocurrido el 25-M, las opciones alternativas.

La cuestión es si los resultados de las elecciones europeas se repetirán, más o menos, en las que vienen, sobre todo en las generales. El PP, asegura que no son extrapolables, que volverán a ganar y que se mantendrá el bipartidismo, con el PSOE como principal partido de la oposición. Así será, seguramente, pero lo que está claro es que ya no habrá mayorías absolutas y que puede que haya que recurrir a los pactos poselectorales para no hacer de España un país ingobernable. Los de Rajoy cuentan con la reacción de su electorado ideológico, de las personas de derechas de toda la vida, como gustan de decir, que creen que votarán de nuevo al PP ante el miedo puro y duro a un Gobierno de izquierdas pero de izquierdas-izquierdas. Claro que el miedo no bastó en 1982, cuando el PSOE arrasó.

Todo ello da alas a los nuevos partidos, tanto por un lado como por otro. VOX sigue confiando en ser la alternativa al inmovilismo del PP. Y Podemos, aspira al salto total, a base de populismo, demagogia y utopía radical para recoger el descontento del electorado contra la incompetencia y la corrupción.

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